Garantizar el relevo generacional se ha convertido en un reto urgente e inaplazable para las universidades públicas canarias. Si bien el problema del envejecimiento del personal docente e investigador afecta a todo el sistema universitario español, las estadísticas reflejan que la situación en el archipiélago es especialmente preocupante.
En el marco de
financiación de las universidades públicas canarias para 2027-2030, que está en periodo de negociación, el
rejuvenecimiento de las plantillas debería figurar de forma expresa y
suficientemente financiada entre los objetivos estratégicos del nuevo modelo,
permitiendo anticipar las jubilaciones y no limitarse a cubrir vacantes cuando
estas ya se han producido.
Las cifras más recientes del Sistema Integrado de
Información Universitaria (SIIU) obtenidas en el curso 2024-2025 sitúan a
Canarias en una posición extrema en cuanto a envejecimiento de su plantilla:
- La mayor edad media: El Personal Docente e Investigador (PDI) de las
universidades públicas canarias tienen una edad media de 53,3 años,
la cifra más alta de todas las comunidades autónomas.
- Jubilación inminente: El 24,3 % de la plantilla tiene más de 60
años, la mayor proporción a nivel nacional.
- Escasa presencia de jóvenes: Solo el 5,33 % del profesorado tiene
menos de 35 años, el tercer porcentaje más bajo de España.
- Brecha generacional: En el archipiélago hay de media entre 4 a 5
de PDI con edades comprendidas entre 60 y 66 años por cada PDI menor de 35 años.
Esta situación alarmante no ha surgido de forma
espontánea. Es el resultado de años de inacción y falta de planificación por
parte de los sucesivos gobiernos autonómicos. Independientemente de sus siglas
políticas, no se han tomado medidas frente al declive demográfico que los datos
ya advertían.
Tanto las universidades como sus Consejos Sociales
llevan años reclamando un marco presupuestario estable, suficiente y
previsible. La negociación actual del contrato programa para el periodo
2027-2030 es la ventana ideal para corregir este déficit de planificación
histórica. Resulta primordial tomar medidas con anticipación que atraigan
talento y asegure el relevo generacional del personal docente e investigador,
en lugar de limitarse a cubrir vacantes que se produzcan por la jubilación de
su personal.
La anticipación en la transición generacional permite
la transferencia de conocimiento y experiencia tanto docente como investigadora
entre generaciones, además de mantener vivas las redes de colaboración
científica nacionales e internacionales. Buscar talento nuevo sólo cuando se
produce una jubilación es un error de estrategia; significa llegar tarde.
El rejuvenecimiento de las plantillas en el modelo
2027-2030 debe convertirse en una prioridad estratégica ineludible.
Dotar al sistema de recursos para atraer, incorporar y retener el talento joven
es la única vía para preservar el conocimiento, impulsar la investigación y
garantizar el futuro científico y social de Canarias.

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