El PTGAS de la ULPGC está viviendo en los últimos años un importante relevo generacional, un proceso que continuará y tendrá especial relevancia en los próximos años.
No creemos que la solución consista simplemente en cubrir cada plaza que quede vacante. Es el momento de analizar las necesidades reales de los servicios y unidades, sus cargas de trabajo y cómo han cambiado nuestras funciones. Hay unidades que han asumido cada vez más tareas y responsabilidades, mientras otras actividades se han reducido o transformado. Equilibrar las cargas de trabajo y reforzar allí donde realmente hace falta debe formar parte de esta planificación.
También debemos tener en cuenta cómo las nuevas
tecnologías están cambiando nuestra forma de trabajar. La administración
electrónica, la automatización y la inteligencia artificial pueden simplificar
muchas tareas repetitivas, pero esto no debe entenderse simplemente como una
forma de reducir plantilla. Debe ser una oportunidad para reorganizar nuestros recursos, mejorar los
servicios y dedicar más tiempo a aquellas tareas donde las personas seguimos
siendo imprescindibles.
Y en todo este proceso no podemos olvidar algo que
forma parte de nuestra identidad como empleados públicos: la vocación de servicio. Detrás de
cada expediente, cada proyecto, cada matrícula, cada nómina o cada trámite hay
personas. Nuestro trabajo consiste en gestionar, pero también en ayudar,
resolver problemas y hacer que la Universidad funcione cada día. La tecnología
debe ayudarnos a prestar un mejor servicio, nunca alejarnos de quienes
necesitan de nosotros.
El relevo generacional tampoco puede hacernos olvidar
a quienes ya estamos aquí. La ULPGC cuenta con compañeras y compañeros con
experiencia, formación y un enorme conocimiento de la institución. Por eso, la promoción interna y una verdadera carrera
profesional deben ocupar un lugar importante en la planificación de los
próximos años. Incorporar nuevo personal es necesario, pero también lo
es reconocer y aprovechar el talento que ya existe dentro de nuestra
Universidad.
Además, debemos garantizar que el conocimiento de
quienes se jubilan no desaparezca con ellos. La experiencia acumulada durante
años debe transmitirse a las nuevas generaciones, procurando que ese relevo se
produzca de forma planificada y no cuando ya sea demasiado tarde. La
anticipación y la transferencia de conocimiento entre generaciones son
esenciales para garantizar la continuidad y calidad de nuestros servicios.
Tenemos por delante una oportunidad importante. El
nuevo marco de financiación de las universidades públicas canarias 2027-2030 debe permitirnos continuar
afrontando este relevo generacional, revisar y reorganizar nuestras plantillas,
equilibrar cargas de trabajo, apostar por la formación y la promoción interna y
adaptarnos a las nuevas tecnologías.
Pero, sobre todo, debe permitirnos seguir construyendo
una Universidad pública en la que las personas estén en el centro.
Porque modernizar la ULPGC
no significa simplemente hacer más con menos. Significa organizarnos mejor,
aprovechar nuestra experiencia, incorporar nuevas generaciones y contar con un
PTGAS suficiente, formado, valorado y comprometido con el servicio público.

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