viernes, 9 de octubre de 2026

11N HUELGA GENERAL: Una huelga para que el trabajo y los salarios nos permitan vivir

CCOO llama a la movilización por mejores salarios, por una vivienda digna y por el control de los precios ante una inflación que lastra nuestro poder adquisitivo.


Hay una preocupación compartida por millones de personas: trabajar y cobrar un salario no garantiza llegar a fin de mes, acceder a una vivienda o construir un futuro con seguridad. El esfuerzo cotidiano de los trabajadores y los trabajadores pierde valor cuando el alquiler, la hipoteca, la cesta de la compra, el transporte, el gas o electricidad, absorbe una parte cada vez mayor de los ingresos. Los bienes y servicios esenciales para poder vivir dignamente resultan demasiado caros y los servicios públicos no responden suficientemente a nuestras necesidades. 

Esta huelga nace para cambiar esa situación. Para convertir problemas que cada persona afronta por separado en reivindicaciones colectivas. Para exigir que la mejora de las condiciones de vida de la mayoría trabajadora sea una prioridad política y económica.  


Una huelga para garantizar una vivienda asequible. Para que se garantice el acceso a una vivienda digna a un precio que podamos pagar. Para que encontrar una casa no obligue a dedicar la mayor parte del salario al alquiler o a una hipoteca, alejarse del lugar de trabajo o retrasar indefinidamente la emancipación y los proyectos de vida. 

La vivienda es una necesidad básica y un derecho. Todas las administraciones deben asumir su responsabilidad: Ampliar la oferta de vivienda pública y asequible, regular el mercado y frenar las prácticas especulativas. 

Una huelga para mejorar los salarios. Para que los salarios ganen poder adquisitivo y permitan vivir con dignidad, porque los incrementos conseguidos no bastan ante y la inflación y los precios de la vivienda. Para que el crecimiento económico y la riqueza que generamos con nuestro trabajo se traduzcan en una mejora de nuestras vidas. Esto exige compromisos de las empresas en la negociación colectiva y políticas públicas que impulsen los salarios, empezando por los más bajos. Necesitamos poder pagar los gastos cotidianos, disfrutar del tiempo libre, afrontar un imprevisto y tener perspectivas de futuro. 

Una huelga para que vivir cueste menos. Para que las empresas reduzcan sus márgenes y bajen los precios allí donde existe capacidad para hacerlo, especialmente en los bienes y servicios esenciales. Para que las mejoras salariales no queden absorbidas por nuevas subidas de precios. Las empresas deben asumir su responsabilidad y los poderes públicos deben actuar frente a los abusos y la concentración de poder económico. El coste de la vida también depende de decisiones empresariales y políticas que podemos y debemos cambiar. 

Una huelga para garantizar unos servicios públicos de calidad. Para que todas las personas puedan acceder a una sanidad, una educación, unos cuidados y un transporte público suficientes y de calidad, con independencia de sus ingresos o de dónde vivan. Cuando los servicios públicos fallan, las familias pagan con dinero, con tiempo o renunciando a lo que necesitan. Reforzarlos exige financiación suficiente, personal y buenas condiciones de trabajo. También es una forma de hacer que vivir cueste menos y de dar seguridad a la población. 

Una huelga por la salud de las personas trabajadoras. El derecho a la salud y a recuperarla tras un accidente o una enfermedad es incuestionable. Son las personas trabajadoras las que siguen perdiendo la vida y la salud y la responsabilidad empresarial no puede obviarse. Que nadie vaya obligado a trabajar enfermo.

Una huelga para avanzar en las reformas pendientes. Un control horario que acabe con el fraude de las horas extra, actualizar el Salario Mínimo, transponer directivas europeas de calado, acometer la reforma de pluses y complementos para que no absorban la subida del SMI, son medidas políticas cruciales que este Gobierno tiene pendientes, y hay tiempo para dar pasos adelante. 

¿Por qué antes de las elecciones? 

Porque estas necesidades no pueden quedar aplazadas hasta que termine la campaña y se forme un nuevo Gobierno. La clase trabajadora tiene derecho a intervenir con voz propia, organizar sus demandas y exigir compromisos concretos. La huelga sitúa una agenda social en el centro del debate electoral y establece una exigencia que continuará después de las urnas. Quienes aspiren a gobernar deben explicar qué van a hacer para mejorar nuestras condiciones de vida. Y quienes gobiernen deberán responder por sus decisiones. 

¿A quién se dirige la huelga? 

A quienes tienen responsabilidades y capacidad de decisión. El Gobierno ha perdido una mayoría parlamentaria en las materias económicas y laborales. Medidas como la reducción de jornada laboral y los Decretos sobre vivienda han sido rechazadas por una “mayoría negativa” compuesta por PP, VOX, UPyN y Junts. Denunciamos esta actitud antisocial de la derecha y la extrema derecha. También exigimos al Gobierno de España que apruebe las medidas pactadas con los sindicatos como el registro horario, o evitar la absorción de los complementos salariales, e impulse el SMI para hacer frente al nuevo episodio de inflación. 

Los gobiernos autonómicos han recibido más recursos económicos que nunca. Y en buena medida son los grandes responsables del deterioro de la calidad en los principales servicios públicos extrayendo recursos públicos para ponerlos en manos privadas. Las CCAA tienen las principales competencias en materia de vivienda y en buena parte del territorio se han mostrado contrarias a poner en marcha políticas públicas que protegieran un derecho esencial para la ciudadanía, promoviendo un sector elitista que utiliza la vivienda como un bien de mercado en mayor o menor medida. 

Hoy la privatización parcial de la sanidad, la educción, o el insuficiente desarrollo de la atención a la dependencia, se lleva dinero del bolsillo de las familias para incrementar los resultados de las empresas. 

Pedimos unas políticas que miren a las personas trabajadoras, unos presupuestos que pongan esas políticas en el centro. También que los recursos que desde el estado se ponen a la disposición de CCAA sirvan para mejorar la calidad de los servicios públicos (y no para financiar su privatización) y a las condiciones laborales de personal público, y las personas quienes trabajan en actividades externalizadas desde el sector público (en este momento de forma singular, todos los sectores vinculados a los cuidados). 

A las empresas y a las organizaciones empresariales, por sus decisiones sobre salarios, reparto de beneficios y precios. La inflación y la subida de precios tienen que ver con el incremento de costes producto de las guerras en Ucrania o la intervención de Trump en Oriente Medio. Pero también porque las empresas están haciendo caja, trasladando esos costes al bolsillo de las familias, y salvando así los beneficios (incluso mejorándolos). 

Las elecciones no suspenden las obligaciones de las administraciones ni las de las empresas. 

La clase trabajadora toma la iniciativa. Se organiza para conquistar mejoras y hacer valer sus intereses. Para que la vivienda, los salarios, los precios y los servicios públicos sean prioridades sobre las que se adopten decisiones concretas. Queremos que trabajar y los salarios nos permitan vivir.

lunes, 5 de octubre de 2026

No es falta de dinero, es falta de voluntad: Canarias, a la cola en esfuerzo por sus universidades públicas.


CCOO denuncia que las islas son la tercera comunidad por la cola en esfuerzo de financiación universitaria y exige al Gobierno un cambio de rumbo en el nuevo modelo.


Los datos disponibles sobre financiación universitaria muestran una realidad preocupante: Canarias se encuentra entre las comunidades autónomas que menor esfuerzo relativo realizan para financiar sus universidades públicas.



A pesar de contar con una financiación por habitante superior a la media, en 2022 Canarias fue la tercera comunidad por la cola que menos esfuerzo hizo por financiar sus universidades, superado únicamente a Baleares y Castilla-La Mancha. Este dato resulta especialmente crítico si se considera que las islas gozaban de una financiación disponible por habitante relativamente alta: ocuparon la quinta posición en 2019 y la sexta en 2022 dentro del régimen común (excluyendo al País Vasco y Navarra). En definitiva, esta holgura presupuestaria no se tradujo en un respaldo equivalente para la educación superior pública de nuestra comunidad.

La situación crítica de las universidades públicas canarias no es puntual, sino que persiste desde 2019¹. El déficit crónico de financiación, sumado a los retrasos en la cobertura de determinadas obligaciones y al incremento de los costes de personal, ha impedido cualquier mejora significativa en los últimos años.

Lo más preocupante es que, hasta el momento, la información que ha llegado a CCOO sobre el nuevo modelo de financiación no permite apreciar el cambio de rumbo que esta situación exige. Las propuestas conocidas resultan decepcionantes y no parecen responder a la dimensión del problema.

No basta con gestionar la insuficiencia. Canarias necesita una apuesta decidida por sus universidades públicas, con una financiación suficiente, estable y sostenida que permita renovar plantillas, garantizar el relevo generacional y mantener una docencia, una investigación y unos servicios públicos de calidad.

La universidad pública no es un gasto secundario, sino una inversión estratégica. En una comunidad con recursos naturales limitados como Canarias, el conocimiento, la formación, la investigación y la innovación son elementos esenciales para su desarrollo económico y social.

Desde CCOO reclamamos al Gobierno de Canarias un verdadero cambio de rumbo. El nuevo modelo de financiación debe ser un punto de inflexión y no una prolongación de una dinámica que ha situado a Canarias entre las comunidades que menor esfuerzo realizan por sus universidades públicas. Si esta tendencia no cambia, la universidad pública canaria de los próximos años será inevitablemente más débil y muy distinta de la que hemos conocido hasta ahora, poniendo en riesgo la educación pública universitaria.


¹ Melián González, Arturo (2026), Acerca de la financiación autonómica de las universidades públicas, Apuntes Universidad, 7 de abril de 2026. Melian A. (2026) - FINANCIACION…

miércoles, 9 de septiembre de 2026

El blog supera las QUINIENTAS MIL visitas desde su creación

Al finalizar este verano el blog ha superado ampliamente las Quinientas mil visitas desde que fue creado en 2013, registrando un notable incremento en el interés del personal de la ULPGC durante este último año.

Hasta ahora, el periodo de mayor seguimiento del blog se alcanzó durante los recortes del Gobierno del PP encabezado por Rajoy. Sus medidas brutales, tanto salariales como de derechos sociales, registraron una lucha de gran intensidad por parte de los trabajadores y trabajadoras de la universidad.  Intensidad que se plasmó en una fuertísima acción sindical que era seguida a través del blog. 

De forma sorprendente, en este último año se han superado ampliamente las visitas diarias, semanales y mensuales de aquel periodo. Especialmente porque la información publicada en el blog es, casi, la única fuente de información fiable sobre derechos laborales, profesionales y académicos que llega en estos momentos al personal de la universidad, con regularidad y de manera contrastada.  Lo que esta siendo valorado de manera muy positiva en un mundo y una sociedad donde parece haberse implantado la mentira, la manipulación y el insulto.




martes, 1 de septiembre de 2026

La financiación de las universidades canarias no puede seguir siendo una incertidumbre

Los cargos políticos que figuran en el organigrama de la Consejería de Universidades, 
Ciencia e Innovación y Cultura -Migdalia M. Machín, D. Ciro Gutiérrez, D. Jafeth 
Alonso, Dña. Jassary Alvarez; D. Horacio Umpiérrez, D. Miguel Ángel Clavijo, D. 
Cristóbal de la Rosa, y D. Javier Franco- perciben anualmente, con los incrementos 
correspondientes del IPC, 688.081 euros, sin contabilizar antigüedad, indemnizaciones 
por razón del servicio, viajes, dietas, y otros gastos.


Mientras tanto, los trabajadores de las dos universidades seguimos sin percibir el  incremento retributivo del 2026. La situación resulta especialmente preocupante porque 
las universidades ni siquiera han recibido, según la información disponible, la transferencia de los fondos correspondientes al incremento de 2025 y tampoco la de 2026. Además, sin autorización expresa, las universidades no pueden efectuar pagos a cuenta.

La pregunta es inevitable: ¿por qué los incrementos retributivos de los responsables políticos se aplican con normalidad mientras los trabajadores de las universidades públicas canarias seguimos esperando para percibir los nuestros?

A esta incertidumbre retributiva se suma una cuestión todavía más preocupante: el modelo de financiación universitaria. A finales de julio conocíamos a través de los medios de comunicación un resumen de la propuesta de incremento de financiación para las dos universidades públicas canarias. Si el incremento previsto alcanzará el 15,76% en 2030 y la inflación sólo este año supera el 3,4%, resulta difícil entender cómo este modelo puede garantizar el mantenimiento, olvidemos la mejora, de los servicios universitarios públicos. En términos reales, aunque recibamos financiación adicional del rico y generoso tejido productivo y empresarial isleño, la propuesta no resolverá las necesidades estructurales del sistema universitario

No necesitamos únicamente más financiación nominal: necesitamos una financiación suficiente, estable, plurianual y vinculada a las necesidades reales de las universidades públicas canarias.

La situación exige una respuesta coordinada entre la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Los trabajadores de ambas instituciones debemos impulsar acciones conjuntas que permitan visibilizar la infrafinanciación, reclamar la transferencia efectiva de los recursos comprometidos y exigir al Gobierno de Canarias un modelo de financiación plurianual que garantice la suficiencia financiera de ambas universidades.

No es aceptable, además, que los trabajadores y sus órganos de representación conozc mos por los medios de comunicación aspectos fundamentales de una propuesta de financiación que condicionará el futuro de nuestras universidades. La información y la negociación con los representantes de los trabajadores no pueden quedar relegadas a un segundo plano.

La divulgación pública de las propuestas antes de su presentación y discusión en los órganos de representación y negociación incrementa la incertidumbre y genera una sensación de desprotección entre el personal de las Universidades

Por ello, es necesario pasar de la preocupación individual a una acción colectiva y coordinada entre la ULL y la ULPGC. La financiación suficiente de las universidades públicas no es una reivindicación sectorial: es una condición imprescindible para garantizar unas plantillas estables, unas condiciones laborales dignas y una investigación capaz de seguir contribuyendo al desarrollo económico y social de
Canarias.

jueves, 30 de julio de 2026

Los intereses "políticos" del PP bloquean el Programa Maria Goyri

El bloqueo de la Conferencia General de Política Universitaria retrasa la financiación del Programa María Goyri para las universidades públicas. 

CCOO exige el desbloqueo inmediato de la financiación del Programa María Goyri.

Este miércoles, 29 de julio, estaba prevista la reunión del Pleno de la Conferencia General de Política Universitaria, donde iba a tratarse un tema de gran importancia: la financiación del Programa María Goyri para la incorporación de Profesorado Ayudante Doctor (PAD) a las universidades públicas. Sin embargo, esta reunión no se ha podido celebrar al no alcanzarse el quórum necesario para su válida constitución.

Esta falta de quórum no se ha debido a un problema técnico, sino a una decisión política: todas las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular han decidido no acudir a la reunión, aduciendo estar centradas en la crisis de los incendios o solidaridad con las que lo están.

Según la información facilitada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el acuerdo que debía ratificarse ya había sido aprobado por unanimidad en la Comisión Delegada de la Conferencia General de Política Universitaria y el Pleno tenía por objeto iniciar el procedimiento administrativo imprescindible para transferir los fondos a las comunidades autónomas, que posteriormente deben hacerlos llegar a las universidades públicas.

Para CCOO, este desplante no tiene justificación, ya que la reunión era breve (básicamente para ratificar el acuerdo), no afectaba a los consejeros y consejeras implicados en la respuesta a la crisis, era telemática e, incluso, los consejeros pueden delegar en otro alto cargo de su departamento para acudir a las reuniones. Por tanto, más que una dificultad real, parece un nuevo ataque al gobierno y a la universidad pública por parte de estas comunidades autónomas que parecen incapaces de asumir sus competencias y gestionar el servicio público universitario de manera adecuada.

El Programa María Goyri constituye una de las pocas medidas de apoyo al sistema universitario público de los últimos años y tiene como objetivo financiar contratos de profesorado ayudante doctor, contribuyendo al relevo generacional, al fortalecimiento de las plantillas universitarias y al cumplimiento de los objetivos previstos en la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU).

Desde CCOO manifestamos nuestra preocupación porque cualquier demora en el inicio del procedimiento administrativo reduce el margen disponible para que los recursos lleguen a las universidades en los plazos previstos, pudiendo afectar a la contratación del profesorado y a la planificación del próximo curso académico.

Al mismo tiempo, consideramos que una actuación de esta trascendencia exigía el máximo compromiso institucional por parte de todas las administraciones implicadas, sean del partido que sean. Tratándose de una financiación esencial para las universidades públicas y para miles de personas trabajadoras, la celebración del Pleno y la aprobación del reparto de los fondos deberían haberse garantizado con tiempo y con independencia de la fecha fijada para su convocatoria.

Las universidades públicas necesitan estabilidad, planificación y una financiación suficiente para desarrollar sus políticas de personal. Las discrepancias institucionales por razones políticas no pueden traducirse en retrasos que perjudiquen a las universidades, al profesorado ni al estudiantado.

Por ello, CCOO exige que la Conferencia General de Política Universitaria sea convocada nuevamente con la mayor urgencia posible para aprobar la distribución de estos fondos y garantizar que las universidades públicas reciban cuanto antes los recursos necesarios para reforzar sus plantillas, además del resto de medidas que afectan a la financiación pública de las universidades y a las condiciones de sus trabajadores y trabajadoras para continuar avanzando en el desarrollo de lo que marca la LOSU.